COMENTARIO TEXTO



Este tipo de comentario no es más que un texto que habla de otro desde una perspectiva literaria, y en el que utilicemos nuestros conocimientos sobre literatura para explicar claramente qué dice el texto, cómo lo dice y por qué lo dice.

Por tanto, lo primero que tenéis que tener claro es que vuestro comentario ha de ser un texto redactado, no una sucesión de "frases-telegrama" sin verbos, determinantes ni nexos, ni un esquema (que insisto: es una técnica de estudio, nada más). Es decir, vuestro comentario estará dividido en párrafos y estos a su vez en oraciones completas (con su verbo) y correctamente puntuadas.

En todo comentario de texto (aunque varía, obviamente, según el género -lírico, narrativo o dramático- del fragmento que estamos comentando) podemos distinguir las siguientes partes:

1.-LOCALIZACIÓN
Aquí debemos situar el texto tanto dentro del género y subgénero a los que pertenece (aportando una definición de este último), como dentro de la historia de la literatura, indicando :
  • su autor,
  •  la obra a la que pertenece, 
  • la parte de la obra en que se sitúa, 
  • su clasificación dentro de la obra del autor
  • el movimiento/escuela/ corriente/ tendencia literaria a la que pertenece el autor (puede ser pertinente definirlo brevemente)
  • la época de la forma más precisa que podáis
2.-ANÁLISIS DEL CONTENIDO.
  • Señalar el tema / idea central del texto.
  • Resumir su contenido.
  • Analizar su estructura (división justificada en partes)
  • Temas o ideas característicos del autor, el movimiento o la época a la que pertenece presentes en el texto.
3.- ASPECTOS ESPECÍFICOS DEL GÉNERO AL QUE PERTENECE:
  • Si es un texto en verso, ANÁLISIS MÉTRICO (esquema métrico, versos, rima, estrofa) relacionándolo con las características propias del autor o el movimiento literario.
  • Si es un texto narrativo, ANÁLISIS DE LOS ELEMENTOS DE LA NARRACIÓN (narrador, personajes, espacio, tiempo, técnicas de caracterización de las voces)
  • Si es un texto dramático o teatral, ANÁLISIS DE LOS ELEMENTOS VERBALES(tipos de discurso: acotaciones, diálogos, monólogos, apartes; técnicas) y NO VERBALES (escenografía, movimiento de los actores)
4.- ANÁLISIS DE LA LENGUA Y EL ESTILO
  • Indicar los rasgos generales de la lengua empleada: su nivel (culto, popular, etc.) y su registro (formal, informal, muy culto, muy elaborado, más sencillo, etc.) explicando, si es posible, a qué se debe.
  • Señalar los principales recursos estilísticos empleados intentando explicar su función respecto al contenido, es decir, que enfatizan o expresan.
5.- CONCLUSIÓN / COMENTARIO CRÍTICO
Este último apartado es más libre, y se puede desde valorar algún aspecto del texto (su significado, la intención del autor, su relación con el contexto en el que surge) a hacer una reflexión y crítica personal (pero eso sí, siempre bien razonada y justificada).


COMENTARIO DE TEXTOS


El comentario de textos consiste en explicar, paso a paso, la necesaria conexión entre expresión y contenido. Es un proceso activo de ejercitación intelectual que ayuda a:
    Comprender aquello que estudiamos y, por tanto, nos facilita su
    interpretación.
    Desarrollar la capacidad crítica de análisis y síntesis.
    Potenciar los recursos intelectuales, ya que ponemos en juego 
    importantes funciones mentales: capacidad de memoria, de abstracción, de observación, de relación de conocimientos… 

Para comentar un texto literario seguiremos los siguientes pasos:


I.- LECTURA ATENTA DEL TEXTO


Lectura comprensiva. Lee el texto cuantas veces sean necesarias hasta
 entenderlo completamente y hacerte una idea delasunto general que trata.
Busca en el diccionario todas las palabras cuyo significado no te resulte completamente claro, interesándote sólo por laacepción que conviene al texto.
Debes comprender el texto, pero no tratarás de interpretarlo todavía.
Numera los versos (si se trata de un poema) o líneas (si el texto está en prosa) de cinco en cinco.

II.- LOCALIZACIÓN

Señala el género literario al que pertenece el texto.
Concreta qué técnica de expresión se emplea: narración, descripción, diálogo,
 exposición o argumentación.
Determina si se trata de un texto independiente o de un fragmento:
Si se trata de un texto independiente o completo, debes localizarlo en el punto exacto de la trayectoria artística del escritor.
Si se trata de un fragmento, debes situarlo dentro de la obra a la que pertenece y ésta dentro de la obra total del escritor.

Localiza al autor en su movimiento literario concreto, relacionando los mensajes principales del texto con las actitudes estéticas de la época en que se escribe.


III.- DETERMINACIÓN DEL TEMA

Resume el contenido del texto en unas pocas frases –sin necesidad de plasmarlo por escrito- para ayudarte a saber exactamente lo que el autor quiere expresar.
Indica el tema del texto, que debe recoger la idea central o asunto, incluyendo, a ser posible, la intención del emisor en un enunciado conciso y sencillo.


IV.- DETERMINACIÓN DE LA ESTRUCTURA

Externa:
Estructura métrica, rima, acentuación, estrofa, composición (si se trata de un texto poético).
Parlamentos, monólogos, apartes, acotaciones y división en escenas, cuadros o actos (si el texto es teatral).
División en párrafos, según las formas de expresión: sucesión de pasajes narrativos, descriptivos o dialogados; exposición, argumentación... (si el texto pertenece al género narrativo).
Interna:
Indica los apartados del texto, procurando que éstos sean poco numerosos y considerando que no tienen por qué coincidir necesariamente con las estrofas (si el texto está en verso) o con los párrafos (si el texto está en prosa). No olvides que puede haber textos sin estructura aparente.
Los apartados se pueden determinar siguiendo diversos criterios: modulaciones distintas del tema, contenido argumental, actitud del autor, predominio de las personas líricas, funciones del lenguaje, etc..
El comentario sobre la estructura interna no se puede limitar a indicar las líneas que ocupa cada parte, sino que debes analizar cómo evoluciona el tema del texto o la actitud del autor, etc.
V.- ANÁLISIS DE LA FORMA PARTIENDO DEL TEMA

Hay una estrecha relación entre el tema y la forma. El tema de un texto está presente en los rasgos formales de ese texto.
El análisis consiste en justificar cada rasgo formal del texto como una exigencia del tema o del movimiento estético al que pertenece, en
comprobar cómo la expresión utilizada consigue intensificar el contenido, en analizar el efecto estético que producen los recursos empleados porque sólo así nos acercaremos a la verdadera comprensión de la obra de arte.
Ante todos los rasgos formales y aun ideológicos que nos vayan llamando la atención, nos preguntaremos “¿por qué esto?” y trataremos de justificarlo como una exigencia del tema.
En los textos narrativos:
Diferencia bien las palabras del narrador de las de los personajes.
Explica cómo es el narrador, según el grado de conocimiento de la acción y de los personajes y de su grado de implicación en la acción: omnisciente, objetivo, testigo de los hechos, narrador personaje...
Habla de los personajes que aparecen en el texto: ¿cómo son? ¿a qué clase social representan? ¿qué papel desempeñan en la obra? ¿qué punto de vista adopta el autor frente a ellos? ¿cómo están caracterizados?:
Caracterización directa: lo que de él dice el narrador u otro personaje, o lo que dice él de sí mismo.
Caracterización indirecta: la información que sobre él recibimos a través de sus actos y de lo que dice.
Habla del espacio aludido en el texto. El espacio es el lugar o lugares donde suceden las acciones: citado / descrito; en algún lugar / en ningún lugar; espacio único / espacio itinerante; real / simbólico; cerrado / abierto; urbano / rural, etc.
Comenta también el tiempo aludido en el texto:
Externo (localización de la acción en el tiempo histórico): fechas –datación-, pasado, presente y futuro –marcas temporales-; ucronía o situación de la acción fuera del tiempo real, etc.
Interno (duración de los hechos que se relatan en la narración).
Psicológico (tiempo o ritmo narrativo que puede ser lento o rápido independientemente del tiempo real que transcurra): lento / rápido; condensación narrativa; concordancia o no del tiempo narrativo y del real; ralentización o aceleración; saltos o detenciones del tiempo narrativo...
Orden de la narración: Cronológico (lineal / discontinuo –elipsis temporales); alterado (analepsis o retrospección –proyección hacia atrás- /prolepsis o prospección –proyección hacia delante); circular; paralelístico.
En los textos teatrales:
Habla de los personajes que aparecen en el texto: ¿cómo son?, ¿a qué clase social representan?, ¿qué papel desempeñan en la obra?, ¿cómo están caracterizados?...
Diálogo: verso / prosa, declamatorio / conversacional; lento (parlamentos largos) / rápido (parlamentos cortos); diálogo dentro del diálogo (se reproduce por un personaje lo que otro u otros han dicho).
Acotaciones: gestualidad, movimientos, vestuario, sonido, decorado, iluminación....
Habla del espacio y el tiempo aludidos en el texto.
Determina el conflicto de la escena con su correspondiente clímax, si lo hubiera.
VI.- CONCLUSIÓN

Balance o síntesis de nuestras observaciones reducidas a sus líneas más generales. Fundamentalmente puedes contrastar de forma breve lo que dice el autor y lo que quiere decir.
Impresión personal sincera, modesta y firme, tratando de huir de fórmulas hechas o demasiado generales. Enjuicia el interés del texto por su actualidad, su intemporalidad, su originalidad, su estilo, etc.

B i b l i o g r a f í a
LÁZARO CARRETER, Fernando y Evaristo CORREA CALDERÓN: Cómo se comenta un texto literario. Cátedra, 1977.
ARIZA VIGUERA, M., J. GARRIDO y G. TORRES: Comentario lingüístico y literario de textos españoles. Alhambra Universidad, 1985.
MARCOS MARÍN, Francisco: El comentario lingüístico. Metodología y práctica. Cátedra, 1981.
MAYOR, Antonio: Texto y Contexto II. Novela y Teatro Españoles del siglo XX. Tilde, 1999.
Cómo comprender un texto. Análisis y comentario. Larousse, 1998.
LATORRE ZACARÉS, Víctor y Soledad MARTÍN: Lengua Castellana. Análisis de Texto. Tilde, 2000.


COMENTARIO TEXTO NARRATIVO

A. LECTURA COMPRENSIVA

B. CONTEXTUALIZACIÓN, LOCALIZACIÓN OU ADECUACIÓN
1.      Localización (Autor, vida, obra, contexto)
2.     O fragmento reflicte a realidade social da época na que foi escrito?
3.     Cal é a intención comunicativa deste texto? Relaciónaa coa intencionalidade da obra.

C. TEMA OU COHERENCIA
4.  Identifica o tema do texto
5.  Resume brevemente o contido do fragmento.
6.     Sinala os elementos comunicativos máis destacables neste fragmento: Quen é o narrador? Que tipo de narrador é? Quen participa na narración? Como se chama esta técnica? Por que a utiliza? 
7.  Personaxes, espazo e tempo
Diferencia bien las palabras del narrador de las de los personajes.
Explica cómo es el narrador, según el grado de conocimiento de la acción y de los personajes y de su grado de implicación en la acción: omnisciente, objetivo, testigo de los hechos, narrador personaje...
Habla de los personajes que aparecen en el texto: ¿cómo son? ¿a qué clase social representan? ¿qué papel desempeñan en la obra? ¿qué punto de vista adopta el autor frente a ellos? ¿cómo están caracterizados?:
Caracterización directa: lo que de él dice el narrador u otro personaje, o lo que dice él de sí mismo.
Caracterización indirecta: la información que sobre él recibimos a través de sus actos y de lo que dice.
Habla del espacio aludido en el texto. El espacio es el lugar o lugares donde suceden las acciones: citado / descrito; en algún lugar / en ningún lugar; espacio único / espacio itinerante; real / simbólico; cerrado / abierto; urbano / rural, etc.
Comenta también el tiempo aludido en el texto:
Externo (localización de la acción en el tiempo histórico): fechas –datación-, pasado, presente y futuro –marcas temporales-; ucronía o situación de la acción fuera del tiempo real, etc.
Interno (duración de los hechos que se relatan en la narración).
Psicológico (tiempo o ritmo narrativo que puede ser lento o rápido independientemente del tiempo real que transcurra): lento / rápido; condensación narrativa; concordancia o no del tiempo narrativo y del real; ralentización o aceleración; saltos o detenciones del tiempo narrativo...
Orden de la narración: Cronológico (lineal / discontinuo –elipsis temporales); alterado (analepsis o retrospección –proyección hacia atrás- /prolepsis o prospección –proyección hacia delante); circular; paralelístico.

D. ESTRUTURA OU COHESIÓN
8.  ESTRUTURA EXTERNA: Cantos parágrafos hai?
9. ESTRUTURA INTERNA: Indica a súa estrutura e as ideas que se desenvolven en cada parte.
10. Aspectos morfosintácticos:
- Tempos verbais e persoa gramatical que predomina no texto, abundancia ou non de substantivos, adxectivos….
- Cales son as estruturas sintácticas máis empregadas? (oracións simples, compostas coordinadas, subordinadas, xustapostas)
11. Aspectos léxico-semánticos: Que é o máis destacable do léxico? (Rexistro lingüístico, lingua empregada, que pretende o autor? Campos semánticos predominantes, cultismos, vulgarismos, dialectalismos, tecnicismos...)
12. Aspectos estilísticos: figuras retóricas ou estilísticas que aparecen no texto (relacionalas co contido)

e. OPINIÓN ARGUMENTADA
13. Consideras que o autor consegue o seu propósito?


COMENTARIO TEXTOS LÍRICOS

1.      Comprensión do texto
2.     Localización. Contextualización (autor, obra, época, movimiento literario, género 
literario).
3.     Análisis del contenido: tema - resumen.
4.     Análisis de la estructura: MÉTRICA (estructura externa) / SEMÁNTICA (estructura interna)
5.     Comentario estilístico (siempre justificando, poniendo ejemplos del texto):
         1. Nivel fónico: verso, rima, rima y estrofa. Relacionar con el movimiento literario. Figuras retóricas basadas en el sonido (onomatopeya, aliteración…): ejemplos y con qué finalidad se utilizn.
        2. Nivel morfosintáctico: Predominio de unas categorías gramaticales sobre otras. Señalar qué valor tienen. Tiempos verbales que dominan y por qué. Predominio de la oración simple (estilo sencillo) oración compuesta (complejidad). Figuras del plano morfosintáctico  (ejemplos y valor)
        3. Nivel léxico – semántico: Palabras clave, presencia de palabras compuestas, derivadas, valor connotativo de algunos términos, sinónimos, antónimos...  Figuras y tropos del plano léxico-semántico. Poner ejemplos e indicar por qué están en el texto.
6.     Conclusión


LOCALIZACIÓN – CONTEXTUALIZACIÓN

O presente texto é obra de                  …                               , poeta (autor, novelista….) do século …                    , célebre por      …                               e entre cuxas obras destacan    …

O poema que comentamos pertence á súa obra …                                         destacada por tratarse de 

……….            A obra deste autor insírese no movemento… (época…) caracterizada por…..                     


TEMA

O texto (poema, fragmento, relato,….) que nos ocupa trata o tema de…..

Nel, o autor conta …..

ESTRUTURA EXTERNA

Pola súa estrutura externa, os versos do poema constitúen un ……, é decir, unha composición formada por…. versos, de rima ….. , distribuídos en ……. A rima da estrofa asustase ao esquema…..

ESTRUTURA INTERNA

Pola súa estrutura interna podemos dividir o poema en … parte.
A primeira comprende os versos….. e neles o poeta…..
A segunda abrangue….


COMENTARIO ESTILÍSTICO
En canto ao estilo, o poema comeza cun…. A continuación… Na primeira estrofa o poeta válese de….  SEMPRE XUSTIFICANDO E EXEMPLIFICANDO AS FIGURAS LITERARIAS

CONCLUSIÓN
En conclusión,  este poema …

O obxectivo do autor…



Relación coa época movemento…



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COMENTARIO TEXTO

Localización:
En esta primera fase del comentario, debemos situar el poema en la época histórica y literaria en que fue escrito, es decir, explicar a grandes rasgos las características literarias de la época o movimiento.
En segundo lugar, se ha de citar al autor y, en unas pocas líneas, contar lo más destacado de su obra.
Por último, se ha de situar el fragmento o poema dentro del conjunto general de la obra del autor. Por ejemplo, debemos explicar si se trata de uno de sus poemas amorosos, burlescos... o, en caso de un fragmento en prosa, decir en qué parte de la obra se encuadra.


Contenido:
En esta parte, es necesario fijar el tema. No hay que confundir el tema con el resumen del contenido. En realidad, podremos fijar el tema con una palabra abstracta y explicando el particular tratamiento en el texto comentado. Los grandes temas de la literatura son el amor, la muerte, la fugacidad de la vida, la soledad, etc.
Asimismo, en la parte del contenido se hace necesario desarrollar ese tema explicando con nuestras propias palabras el resumen del contenido. 

Estructura:
Estructura externa: si se trata de un texto lírico, hay que anotar el subgénero y, además la métrica (número de versos, número de sílabas por verso, rima, si se trata de un poema estrófico). Si el texto está en prosa, únicamente se aludirá al subgénero narrativo.
Estructura interna: se refiere a las partes en que se puede dividir el texto según del diverso tratamiento del tema que se dé en las distintas partes del mismo. Por ejemplo, es muy común que, en los sonetos, los cuartetos se sean el planteamiento, mientras que los tercetos contengan el mensaje del poema.


Estilo:
Esta es quizá la parte más importante de un comentario y al tiempo la más complicada. En esta parte, debemos explicar el contenido del texto atendiendo a la forma peculiar en que se transmite ese contenido. Es decir, hay que explicar, comentar línea a línea, verso a verso la forma (por ejemplo los recursos literarios) y relacionarla con el contenido.
En el caso de que se trate de un fragmento en prosa, los recursos literarios son menos abundantes, pero además del propio lenguaje, la forma propiamente dicha, en esta parte es posible comentar el peculiar
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tratamiento de los distintos elementos narrativos: acción, personajes, narrador. 


COMENTARIO CRÍTICO

Este apartado implica un triple proceso: determinar qué se dice (explicación y aclaración del sentido del contenido), cómo se dice (valoración crítica de los diferentes elementos ideológicos y formales) y la opinión personal.Para ello hay que demostrar:
- Capacidad crítica para enjuiciar la realidad y emitir opiniones críticas sobre lo que se lee.
- Expresión lingüística: madurez expresiva, comunicar por medio del ejercicio propuesto que se posee corrección, propiedad y fluidez en el uso del lenguaje.
Con el fin de seguir un cierto orden en el comentario crítico, ofrecemos ahora uno de los posibles métodos para la realización de este ejercicio.
1. Aclaración de las ideas (¿Qué se dice?) Comentar un texto implica precisar el sentido y el alcance de las ideas que contiene. Para ello es necesario hacer una reflexión acerca de lo que dice el texto, explicando el significado de los términos, conceptos y datos fundamentales. Esto se puede hacer bien siguiendo literalmente el texto (precisando su contenido en el mismo orden en el que el autor lo ha puesto) o bien reorganizando las ideas y comentándolas de acuerdo a su lógica interna (la de la estructura). Ni en uno ni en otro caso el comentario debe reducirse a una mera repetición del contenido. Puntos de reflexión que pudieran incluirse:
- Aclaraciones o precisiones de conceptos o argumentos utilizados.
- Matizaciones acerca de las causas o consecuencias de las afirmaciones.
- Puntualizaciones que muestren más claramente lo que en el texto puede quedar más oculto.
- Reflexiones para asociar el contenido del texto con otros hechos o realidades externos al mismo, pero con los que guarda evidentes relaciones.
Si el texto es literario de un autor conocido (por ejemplo, Federico García Lorca o Camilo José Cela), se puede realizar un breve comentario (dos o tres líneas) sobre el movimiento literario del autor, su importancia, etc.
2. Valoración crítica (¿Cómo se dice?) Corresponde ahora realizar un juicio crítico del texto comentado. Dicho juicio debe ser personal y razonado, y tomará como elementos de referencia cuantas afirmaciones se hayan hecho en el apartado anterior. Debería centrase en aspectos como:
3. Conclusión. Opinión personal. Resulta conveniente finalizar la valoración crítica con varios párrafos en los que, de una manera breve, se expongan nuestras ideas, opiniones personales, sentimientos, etc que provoca el texto.

Un posible esquema
1) Párrafo de introducción. Breve, no más de cien palabras.
  • Localización del texto. En el tiempo: época, movimiento literario; en el espacio: rasgos dialectales, posible procedencia del autor; en la producción del autor: obra de juventud, de madurez... Fragmento o texto completo. Observaciones sobre la obra si fuera fragmentario.
  • Formas discursivas. Descripción, narración, diálogo, exposición, argumentación.
  • Tipología textual: texto periodístico, literario, humanístico, científico...
2) Párrafos centrales. Es conveniente ofrecer una opinión personal, impresión o valoración de los datos o hechos observados en el texto.
  • Actualidad del tema o del tratamiento del tema. Validez de las argumentaciones.
  • Intención del autor. Finalidad del texto.
  • Tratamiento del tema: objetividad, subjetividad 
  • Originalidad en la selección del tema o en el tratamiento del mismo.
  • Argumentos utilizados por el autor.
  •  Argumentos no utilizados y que podrían haber sido válidos.
  • Relación del texto con otros textos conocidos.
  • Adecuación de la forma elegida a la intención del autor.
  • Comentario de alguna de las ideas secundarias que parezca más interesante.
3) Párrafos de conclusión y cierre.
  • Opinión sobre el texto y valoración personal con argumentos.
  • Opinión y postura personal sobre el tema o temas tratados.
  • Recapitulación.
  • Párrafo de cierre.

EJEMPLO COMENTARIO DE TEXTO

EL SÍ DE LAS NIÑAS de Leandro Fernández de Moratín
DON DIEGO.-   ¿Qué siente usted?  (Siéntase junto a DOÑA FRANCISCA.) 
DOÑA FRANCISCA.-   No es nada… Así un poco de… Nada… no tengo nada.
DON DIEGO.-   Algo será, porque la veo a usted muy abatida, llorosa, inquieta… ¿Qué tiene usted, Paquita? ¿No sabe usted que la quiero tanto?
DOÑA FRANCISCA.-   Sí, señor.
DON DIEGO.-   Pues ¿por qué no hace usted más confianza de mí? ¿Piensa usted que no tendré yo mucho gusto en hallar ocasiones de complacerla?
DOÑA FRANCISCA.-   Ya lo sé.
DON DIEGO.-   ¿Pues cómo, sabiendo que tiene usted un amigo, no desahoga con él su corazón?
DOÑA FRANCISCA.-   Porque eso mismo me obliga a callar.
DON DIEGO.-   Eso quiere decir que tal vez soy yo la causa de su pesadumbre de usted.
DOÑA FRANCISCA.-   No, señor; usted en nada me ha ofendido… No es de usted de quien yo me debo quejar.
DON DIEGO.-   Pues ¿de quién, hija mía?… Venga usted acá…  (Acércase más.)  Hablemos siquiera una vez sin rodeos ni disimulación… Dígame usted: ¿no es cierto que usted mira con algo de repugnancia este casamiento que se la propone? ¿Cuánto va que si la dejasen a usted entera libertad para la elección no se casaría conmigo?
DOÑA FRANCISCA.-   Ni con otro.
DON DIEGO.-   ¿Será posible que usted no conozca otro más amable que yo, que la quiera bien, y que la corresponda como usted merece?
DOÑA FRANCISCA.-   No, señor; no, señor.
DON DIEGO.-   Mírelo usted bien.
DOÑA FRANCISCA.-   ¿No le digo a usted que no?
DON DIEGO.-   ¿Y he de creer, por dicha, que conserve usted tal inclinación al retiro en que se ha criado, que prefiera la austeridad del convento a una vida más…?
DOÑA FRANCISCA.-   Tampoco; no señor… Nunca he pensado así.
DON DIEGO.-   No tengo empeño de saber más… Pero de todo lo que acabo de oír resulta una gravísima contradicción. Usted no se halla inclinada al estado religioso, según parece. Usted me asegura que no tiene queja ninguna de mí, que está persuadida de lo mucho que la estimo, que no piensa casarse con otro, ni debo recelar que nadie dispute su mano… Pues ¿qué llanto es ése? ¿De dónde nace esa tristeza profunda, que en tan poco tiempo ha alterado su semblante de usted, en términos que apenas le reconozco? ¿Son éstas las señales de quererme exclusivamente a mí, de casarse gustosa conmigo dentro de pocos días? ¿Se anuncian así la alegría y el amor?  (Vase iluminando lentamente la escena, suponiendo que viene la luz del día.) 
DOÑA FRANCISCA.-   Y ¿qué motivos le he dado a usted para tales desconfianzas?
DON DIEGO.-   ¿Pues qué? Si yo prescindo de estas consideraciones, si apresuro las diligencias de nuestra unión, si su madre de usted sigue aprobándola y llega el caso de…
DOÑA FRANCISCA.-   Haré lo que mi madre me manda, y me casaré con usted.
DON DIEGO.-   ¿Y después, Paquita?
DOÑA FRANCISCA.-   Después… y mientras me dure la vida, seré mujer de bien.
DON DIEGO.-   Eso no lo puedo yo dudar… Pero si usted me considera como el que ha de ser hasta la muerte su compañero y su amigo, dígame usted: estos títulos ¿no me dan algún derecho para merecer de usted mayor confianza? ¿No he de lograr que usted me diga la causa de su dolor? Y no para satisfacer una impertinente curiosidad, sino para emplearme todo en su consuelo, en mejorar su suerte, en hacerla dichosa, si mi conato y mis diligencias pudiesen tanto.
DOÑA FRANCISCA.-   ¡Dichas para mí!… Ya se acabaron.
DON DIEGO.-   ¿Por qué?
DOÑA FRANCISCA.-   Nunca diré por qué.
DON DIEGO.-   Pero ¡qué obstinado, qué imprudente silencio!… Cuando usted misma debe presumir que no estoy ignorante de lo que hay.
DOÑA FRANCISCA.-   Si usted lo ignora, señor Don Diego, por Dios no finja que lo sabe; y si en efecto lo sabe usted, no me lo pregunte.
DON DIEGO.-   Bien está. Una vez que no hay nada que decir, que esa aflicción y esas lágrimas son voluntarias, hoy llegaremos a Madrid, y dentro de ocho días será usted mi mujer.
DOÑA FRANCISCA.-   Y daré gusto a mi madre.
DON DIEGO.-   Y vivirá usted infeliz.
DOÑA FRANCISCA.-   Ya lo sé.
DON DIEGO.-   Ve aquí los frutos de la educación. Esto es lo que se llama criar bien a una niña: enseñarla a que desmienta y oculte las pasiones más inocentes con una pérfida disimulación. Las juzgan honestas luego que las ven instruidas en el arte de callar y mentir. Se obstinan en que el temperamento, la edad ni el genio no han de tener influencia alguna en sus inclinaciones, o en que su voluntad ha de torcerse al capricho de quien las gobierna. Todo se las permite, menos la sinceridad. Con tal que no digan lo que sienten, con tal que finjan aborrecer lo que más desean, con tal que se presten a pronunciar, cuando se lo mandan, un sí perjuro, sacrílego, origen de tantos escándalos, ya están bien criadas, y se llama excelente educación la que inspira en ellas el temor, la astucia y el silencio de un esclavo.
DOÑA FRANCISCA.-   Es verdad… Todo eso es cierto… Eso exigen de nosotras, eso aprendemos en la escuela que se nos da… Pero el motivo de mi aflicción es mucho más grande
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a) Localización del fragmento
La escena pertenece al acto III de la obra. Éste, según las normas clásicas, ha de contener la resolución del conflicto y el desenlace final.
En el acto I conocemos el anuncio del matrimonio de Paquita, joven de dieciséis años, con don Diego, de cincuenta y nueve, casamiento concertado por éste y la madre de aquella. La muchacha está enamorada de un joven pero su educación le impide ser franca con su madre y acepta el matrimonio que se le propone.
 En el acto II conocemos al joven que no es otro que el sobrino de don Diego, con lo que se complica el conflicto.
En el acto III, don Diego lee por casualidad una carta que su sobrino ha mandado a la joven a través de la cual conoce los verdaderos sentimientos de Paquita; en esta escena, don Diego, al ver a la muchacha perturbada, decide aclarar las cosas con ella.
b) Tema
El tema del texto es la educación mal entendida, como se señala en el siguiente párrafo: “llaman excelente educación la que inspira en ellas el temor, la astucia y el silencio de un esclavo”. Pero también se perfilan otros temas que son importantes en la obra: el derecho a elegir pareja, la autoridad mal ejercida, el egoísmo de los padres o los matrimonios desiguales.
c) Estructura del contenido
La escena está basada en la fuerza expresiva del diálogo, al que los personajes llegan con diferentes actitudes: Paquita, esquiva y perturbada; don Diego, comprensivo y razonador.
Se pueden señalar tres partes en la configuración de este diálogo:
1) Iniciación por parte de don Diego con una pregunta que puede parecer intrascendente: “¿Qué siente usted?”. Don Diego pretende ganarse la confianza de Paquita.
2) Parte central: Don Diego quiere entrar en el tema importante sin rodeos: “Hablemos siquiera una vez sin rodeos ni disimulación”. Poco a poco la joven va demostrando su forma de ser y la imposibilidad de desobedecer a su madre aunque esté enamorada de otro.
3) Conclusión: la proporciona don Diego en el párrafo que se inicia: “Ve aquí los frutos de la educación”. Don Diego expone los frutos de una educación mal entendida como parte de una filosofía ilustrada.
d) Estructura dramática
La escena se desarrolla en un lugar cerrado, no hay acción, sólo diálogo reflexivo e interior. Don Diego trata de obligar a Paquita para que demuestre sus sentimientos de una vez. Esta actitud produce la tensión dramática, eje de la escena: diálogos entrecortados y una incomunicación primera que va poco a poco desapareciendo.
Hay algunas, aunque escasas, acotaciones que hacen referencia al tiempo: “Vase iluminando el teatro, suponiendo que viene la luz del día”. La acción, según la regla clásica de las tres unidades, no debe durar más de veinticuatro horas. El sí de las niñas transcurre desde las siete de la tarde hasta las cinco de la mañana del día siguiente, momento que refleja esta escena, el amanecer  y el desenlace.
e) Personajes:
Aparecen en la escena dos personajes activos, don Diego y doña Paquita y un tercero que sólo se nombra, doña Irene. Todos ellos demuestran su carácter y conocimiento de los hechos, a través de sus palabras y su actitud.
Don Diego se muestra como un caballero sensato, generoso y amable que busca ante todo la verdad, sin disimulo; para él lo más importante es la sinceridad y la libertad de elección. Pretende ganarse la confianza de Paquita para que ésta se sincere con él. Posee las virtudes de un buen ilustrado, razona con sosiego y tranquilidad, expone su criterio sobre la buena educación de una manera profunda y sencilla a la vez. A pesar de su amor por Paquita, puede sacrificarse en aras de la razón y la generosidad.
Doña Paquita es la víctima de una autoridad materna mal ejercida. Es una muchacha ingenua, callada y obediente que sufre por un matrimonio al que está siendo obligada. Durante la escena se muestra perturbada por lo que cree un abandono de su verdadero amor (una carta que no llega ya que está en manos de don Diego). Para no desobedecer, se muestra evasiva y desconfiada, pero sobre todo sumisa ante la autoridad. Al final de la escena reconoce con don Diego los males que le ha traído el tipo de educación recibida: “Es verdad, todo eso es cierto, eso exigen de nosotras…”
f) Análisis de los recursos:
Es una escena en prosa constituida por un diálogo hábilmente construido por Moratín. A través de la intervención de cada personaje conocemos su carácter y su situación anímica.
Es un diálogo tenso y conflicto en una sola dirección, la que impone don Diego. Doña Paquita sólo contesta con monosílabos o aseveraciones: “Sí, señor, ya lo sé, haré lo que mi madre me mande…”
La fuerza dramática de la escena reside precisamente en esa incomunicación, la libertad de uno para expresarse, la prisión educativa en la que el otro se encuentra por lo que ha de disimular sus sentimientos hasta el final.
En las intervenciones de don Diego podemos admirar la prosa más clara, sencilla y razonada de los ilustrados: “de todo lo que acabo de oír resulta una gravísima contradicción…” Todo el párrafo supone una clara argumentación de esa contradicción que finaliza con una interrogación retórica para darle mayor fuerza al diálogo: “¿Se anuncian así la alegría y el amor?”
El diálogo se va agilizando y poniéndose más trascendental según avanza la escena. El punto culminante de la tensión aparece en el momento en que Paquita reconoce su infelicidad: “–Y daré gusto a mi madre. –Y vivirá usted infeliz. — Ya lo sé”.
El final de la escena es casi un discurso, una exposición de las ideas ilustradas: “Ve aquí los frutos de la educación”, a lo que siguen una serie de oraciones paralelísticas que van señalando estas ideas: “Todos se les permite menos la sinceridad /  Con tal que no digan lo que sienten./ Con tal que finjan aborrecer lo que más desean. / Con tal que se presten a pronunciar un sí perjuro.”
Al final del discurso hay una conclusión irónica pero profunda: “Ya están bien criadas”.
Hay que señalar también el tono distante y educado que siguen los personajes según su condición y las relaciones establecidas entre ellos: paternalista, don Diego; temerosa, Paquita.
El lenguaje el culto (“Apresuro las diligencias de esta unión”, “Si mi conato y mis diligencias pudiesen tanto…”, “Pérfida disimulación”, “Perjuro, sacrílego…”
El lenguaje se ajusta a la tensión de la escena, de ahí las interrogaciones de don Diego o las frases entrecortadas de Paquita.
Con esta escena se inicia el final del conflicto. Será don Diego, único personaje sensato y capaz de razonar, el que haga posible un desenlace feliz, renunciando a casarse para favorecer más acorde con la naturaleza. Es una escena que se caracteriza por la maestría en la utilización del diálogo, la tensión dramática y por ser un excelente exponente de la filosofía ilustrada. La finalidad didáctico-moral del teatro neoclásico queda también de manifiesto.
[Fuente: Alonso Fernández Santos, Antonio López Martínez, Pedro Lumbreras García, Azucena Pérez Tolón, Literatura 2º, Editorial Magisterio Casals, 1992. ]


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El texto anterior es un fragmento de El sí de las niñas, la obra de teatro más conocida de Leandro Fernández de Moratín, uno de los más importantes escritores españoles el siglo XVIII y el representante por excelencia del teatro neoclásico. Es un texto literario, dentro de ellos pertenece al género dramático. El tema de la obra es la educación de las mujeres, la mala educación, que les lleva a contraer matrimonios sin amor por no contradecir los deseos de las familias, ya que han sido educadas para obedecer y no ejercer la libertad de elegir.
(Argumento) Don Diego intenta que doña Francisca le explique la causa de su tristeza, ésta se niega y don Diego lo achaca a la perversa educación impartida a las jóvenes de la época.
El tema del fragmento es la aceptación por parte de doña Francisca del matrimonio con el anciano don Diego, a pesar de estar enamorada de su sobrino Carlos. Respetar la voluntad materna le hace reprimir sus sinceros sentimientos.
Estructura
De las tres partes clásicas de un texto dramático: exposición, nudo y desenlace, el fragmento anterior expone el conflicto en el que se debate la protagonista: la imposibilidad de decir la verdad y la necesidad de acatar decisiones ajenas.
Aunque es una obra que respeta la regla de las tres unidades (lugar, tiempo y acción) en este fragmento no aparece. El diálogo es la forma de expresión característica del texto teatral. La intervención de cada personaje viene precedida por su nombre. En el fragmento aparecen conversando los dos protagonistas de la obra, don Diego y doña Francisca; en este fragmento no aparece ninguna acotación. Es a través de la conversación como Don Diego trata de llegar a la verdad, a la sinceridad de los sentimientos de Paquita.
Puede dividirse en tres partes: la presentación del conflicto (matrimonio por obediencia materna), búsqueda de la verdad a través del diálogo y reflexión concluyente.
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Contenido a partir de la forma
Desde el comienzo, quedan contrastadas las dos posturas: la de Paquita, obediente y conservadora y la de D. Diego, dialogante y racional: “Haré lo que mi madre me manda, y me casaré con usted.” Con sucesivas preguntas trata de convencerla para que sea sincera. Domina, como suele ser frecuente en la conversación, la función apelativa, comprobable en la presencia de los vocativos: Paquita; señor don Diego; en el uso del modo imperativo: Ve aquí los frutos de la educación, en el futuro de mandato: será usted mi mujer; y en las oraciones interrogativas. ¿Y después, Paquita?; ¿Por qué?
Están presentes también los elementos emotivos propios de la función expresiva, como lo demuestran los diminutivos. Paquita, las oraciones exclamativas: ¡Dichas para mí!... ¡qué obstinado, qué imprudente silencio!... los adjetivos valorativos: obstinado, imprudente perjuro, etc. y un vocabulario con un gran valor connotativo: esclavo, pérfida, sacrílego etc.
Como suele ser frecuente en el teatro neoclásico, tiene una función didáctica, especialmente evidente en el último parlamento de don Diego, dedicado más al público de la sala que a doña Francisca, para avisarle sobre los resultados de una mala educación.

En conclusión podemos decir que este fragmento es un buen ejemplo del teatro Neoclásico, periodo así llamado por la vuelta a los valores clásicos, aquí presentes en la aceptación de la regla de las tres unidades. Es un fragmento en el que dominan los aspectos más racionales y argumentativos que líricos. Con ellos se pretende educar no sólo al personaje, sino también al espectador. Hay una fuerte crítica hacia la sociedad conservadora, que prefiere reprimir los sentimientos con tal de seguir las convenciones. 



Comentario texto CARTAS MARRUECAS
 Nuño le explica a Ben-Beley la diferencia entre Madrid y otras grandes ciudades de provincias españolas, donde el tiempo parece haberse detenido. La ausencia de progreso se debe a su aislamiento y a la falta de entretenimiento que atraigan a los visitantes. La esencia del carácter español viene de antiguo, con sus defectos y sus virtudes. La aceptación de que no todo es bueno supone el auténtico patriotismo. 

 Carta XXI 
Nuño a Ben-Beley, respuesta de la anterior 


 No me parece que mi nación esté en el estado que infieres de las cartas de Gazel, y según él mismo lo ha colegido de las costumbres de Madrid y alguna otra ciudad capital. Deja que él mismo te escriba lo que notare en las provincias, y verás cómo de ellas deduces que la nación es hoy la misma que era tres siglos ha. La multitud y variedad de trajes, costumbres, lenguas y usos, es igual en todas las cortes por el concurso de extranjeros que acuden a ellas; pero las provincias interiores de España, que por su poco comercio, malos caminos y ninguna diversión no tienen igual concurrencia, producen hoy unos hombres compuestos de los mismos vicios y virtudes que sus quintos abuelos. Si el carácter español, en general, se compone de religión, valor y amor a su soberano por una parte, y por otra de vanidad, desprecio a la industria (que los extranjeros llaman pereza) y demasiada propensión al amor; si este conjunto de buenas y malas calidades componían el corazón nacional de los españoles cinco siglos ha, el mismo compone el de los actuales [...] En medio de esta decadencia aparente del carácter nacional, se descubren de cuando en cuando ciertas señales de antiguo espíritu; ni puede ser de otro modo: querer que una nación se quede con solas sus propias virtudes y se despoje de sus defectos propios para adquirir en su lugar las virtudes de las extrañas, es fingir otra república como la de Platón. Cada nación es como cada hombre, que tiene sus buenas y malas propiedades peculiares a su alma y cuerpo. Es muy justo trabajar a disminuir éstas y aumentar aquéllas; pero es imposible aniquilar lo que es parte de su constitución. El proverbio que dice «Genio y figura hasta la sepultura», sin duda se entiende de los hombres; mucho más de las naciones, que no son otra cosa más que una junta de hombres, en cuyo número se ven las cualidades de cada individuo. No obstante, soy de parecer que se deben distinguir las verdaderas prendas nacionales de las que no lo son sino por abuso o preocupación de algunos, a quienes guía la ignorancia o pereza. Ejemplares de esto abundan, y su examen me ha hecho ver con mucha frialdad cosas que otros paisanos míos no saben mirar sin enardecerse. [...] ¿Sabes la triste consecuencia que se saca de todo esto? No es otra sino que el patriotismo mal entendido, en lugar de ser una virtud, viene a ser un defecto ridículo y muchas veces perjudicial a la misma patria. Sí, Ben-Beley, tan poca cosa es el entendimiento humano que si quiere ser un poco eficaz, muda la naturaleza de las cosas de buenas en malas, por buena que sea. La economía muy extremada es avaricia; la prudencia sobrada, cobardía; y el valor precipitado, temeridad. Dichoso tú que, separado del bullicio del mundo, empleas tu tiempo en inocentes ocupaciones y no tienes que sufrir tanto delirio, vicio y flaqueza como abunda entre los hombres, sin que apenas pueda el sabio distinguir cuál es vicio y cuál es virtud entre los varios móviles que los agitan. 
 JOSÉ CADALSO: Cartas marruecas, España


TEXTO PARA COMENTARIO VOLUNTARIO:

         Rima LXXV


¿Será verdad que cuando toca el sueño
con sus dedos de rosa nuestros ojos
de la cárcel que habita huye el espíritu
en vuelo presuroso?

¿Será verdad que, huésped de las nieblas
de la brisa nocturna al tenue soplo,
alado sube a la región vacía
a encontrarse con otros?

¿Y allí, desnudo de la humana forma;
allí, los lazos terrenales rotos,
breves horas habita de la idea
el mundo silencioso?

¿Y ríe y llora, y aborrece y ama,
y guarda un rastro del dolor y el gozo,
semejante al que deja cuando cruza
el cielo un meteoro?

¡Yo no sé si ese mundo de visiones
vive fuera o va dentro de nosotros;
pero sé que conozco a muchas gentes
a quienes no conozco!

Gustavo Adolfo Bécquer

MODELO COMENTARIO 
(no tienes que guiarte exclusivamente por estos modelos, es simplemente una referencia, un punto de partida. Tú puedes hacerlo incluso mejor. ¡Ánimo!!!)



RIMA IV        Gustavo Adolfo Bécquer

No digáis que, agotado su tesoro,
de asuntos falta, enmudeció la lira;
podrá no haber poetas; pero siempre
habrá poesía.

Mientras las ondas de la luz al beso
palpiten encendidas,
mientras el sol las desgarradas nubes
de fuego y oro vista,
mientras el aire en su regazo lleve
perfumes y armonías,
mientras haya en el mundo primavera,
¡habrá poesía!

Mientras la ciencia a descubrir no alcance
las fuentes de la vida,
y en el mar o en el cielo haya un abismo
que al cálculo resista,
mientras la humanidad siempre avanzando
no sepa a dó camina,
mientras haya un misterio para el hombre,
¡habrá poesía!

Mientras se sienta que se ríe el alma,
sin que los labios rían;
mientras se llore, sin que el llanto acuda
a nublar la pupila;
mientras el corazón y la cabeza
batallando prosigan,
mientras haya esperanzas y recuerdos,
¡habrá poesía!

Mientras haya unos ojos que reflejen
los ojos que los miran,
mientras responda el labio suspirando
al labio que suspira,
mientras sentirse puedan en un beso
dos almas confundidas,
mientras exista una mujer hermosa,
¡habrá poesía!

COMENTARIO DE TEXTO 

El poema elegido para este comentario pertenece a una de las primeras rimas, que forman parte de la obra poética de Bécquer. Lleva el número IV, por lo que pertenece a la primera parte. Las Rimas de este poeta se agrupan en cuatro grupos:
1º (I-XI): Son aquellas composiciones que hablan de la poesía.
2º (XII-XXIX): Son rimas que tratan del amor.
3º (XXX-LI): Esos poemas aluden al desengaño y a la desesperación del poeta.
4º (LII-LXXXIV): En estas poesías se manifiesta la desolación absoluta.
Como decimos, esta rima hace consideraciones sobre la poesía. En ella se reflexiona de manera reiterada acerca de los elementos que favorecen el surgir de la creación poética.

En estos versos aparece una de las ideas clave de la poética becqueriana: la existencia independiente de la poesía, concebida como una fuerza universal e intemporal, que existe con independencia de los poetas. Pero, además, la condición de primer poeta moderno de Bécquer se justifica también porque fue él uno de los primeros líricos españoles preocupados por explicar su concepción del fenómeno poético.

Si resumiéramos el contenido del poema, diremos que la poesía existe independientemente de los poetas, porque surge del amor, del misterio de la naturaleza; por ello se identifica con interrogantes –no con certezas– y se asimila esa concepción de Bécquer, que hemos transcrito al final del párrafo anterior.

Al adentrarnos en la métrica de esta rima, veremos que Bécquer se acerca, mediante la variedad métrica, a los poetas modernistas de principio del siglo XX, mediante la exploración de diversas combinaciones de versos y rimas. Así podemos ver el uso de la combinación de endecasílabos y heptasílabos, uno de los cuales actúa como estribillo. La rima es asonante en los pares.

En la estructura de la composición observamos una rigurosa arquitectura compositiva. Aparece una estrofa introductoria que enuncia el tema desarrollado en las cuatro estrofas siguientes, en donde se produce un acercamiento gradual a la esencia de la poesía, que es el amor. Antes el autor repasa otros elementos generadores del fenómeno o inspiración poética: el primero sería la naturaleza en primavera; a continuación se refiere al misterio de la vida; por último, alude a los sentimientos contradictorios, inexplicables y los recuerdos.

Atendiendo al lenguaje y estilo, comprobamos que el paralelismo y el contraste sirven a Bécquer para subrayar desde el punto de vista sintáctico su mensaje poético. La presencia de un estribillo –mediante la reiteración de futuro imperfecto de indicativo– afirma la segura inmortalidad de la poesía (vv. 4, 12, 20, 28 y 36).
La afirmación “habrá poesía” actúa como oración principal, de la que depende una larga serie de subordinadas de carácter temporal, dentro de las cuales aparecen elementos que se repiten anafóricamente: “Mientras...”
Al final del penúltimo verso de cada estrofa se encuentra la palabra clave o símbolo de la respectiva realidad poética. La primera es “primavera”; la segunda, “misterio para el hombre”; y la tercera, “esperanzas y recuerdos”.
En cuanto a las imágenes, buscan en algunos casos sugerir armonía y unión mediante la humanización de la naturaleza. Así el aire “Lleva en su regazo” perfumes y armonías. Otros ejemplos: “Mientras las ondas de la luz al beso / palpiten encendidas, / mientras el sol las desgarradas nubes / vista de fuego y oro”.

Por último, en cuanto a la conclusión de este comentario, diremos que la rima analizada responde a los aspectos teóricos sobre la poesía de Bécquer. En primer lugar, la pertenencia de este poema a un grupo identificado de composiciones que indagan sobre la poesía; en segundo, que también responde a esa concepción de la poesía postromántica descrita más arriba, en donde predomina el sentimiento y la hondura poética.

RIMA LIII -  Gustavo Adolfo Bécquer


 Volverán las oscuras golondrinas

en tu balcón sus nidos a colgar,
y otra vez con el ala a sus cristales
jugando llamarán.

Pero aquellas que el vuelo refrenaban
tu hermosura y mi dicha a contemplar,
aquellas que aprendieron nuestros nombres...
¡esas... no volverán!.

Volverán las tupidas madreselvas
de tu jardín las tapias a escalar,
y otra vez a la tarde aún más hermosas
sus flores se abrirán.



Pero aquellas, cuajadas de rocío
cuyas gotas mirábamos temblar
y caer como lágrimas del día...
¡esas... no volverán!

Volverán del amor en tus oídos
las palabras ardientes a sonar;
tu corazón de su profundo sueño
tal vez despertará.

Pero mudo y absorto y de rodillas
como se adora a Dios ante su altar,
como yo te he querido...; desengáñate,
¡así... no te querrán!

 COMENTARIO DE TEXTO

(LOCALIZACIÓN) La rima LIII de Gustavo Adolfo Bécquer pertenece al libro de poemas titulado Rimas, publicado póstumamente en 1971 tras la muerte de su autor. Es un libro compuesto por 79 rimas que reflejan la visión romántica de Bécquer y las preocupaciones propias de su mundo interior: la concepción de la poesía como una facultad inmanente del ser humano y la presencia de un amor idealizado e inalcanzable que conduce inexorablemente al poeta hacia la soledad y la muerte. En cuanto a su clasificación temática, se encuentra situada en el último apartado de dicha obra, (que comprende las rimas LII hasta la LXXIX), apartado en el que ve reflejada la soledad del poeta.

(RESUMEN Y TEMA) Esta composición nos muestra el dolor que siente Bécquer tras la ruptura con su amada y el sentimiento de nostalgia que le atenaza al recordar algunos momentos del pasado. La rima desarrolla en cada una de sus partes una misma idea: Las golondrinas que presenciaron su amor no volverán a ser las mismas, ni tampoco las madreselvas que los dos enamorados contemplaban, al igual que las palabras de amor que otros amantes susurren en los oídos de la mujer. De esta forma se establece un paralelismo entre los tres elementos (golondrinas, madreselvas, palabras de amor) y la vivencia interior de Bécquer. Los primeros se repetirán cada primavera; lo vivido por Bécquer, nunca volverá a repetirse.

(ESTRUCTURA) En cuanto a la métrica, el poema se compone de seis estrofas iguales, distribuidas de dos en dos, según el siguiente esquema métrico: 11-, 11A, 11-, 11A.
Por lo que respecta a la estructura interna, las 6 estrofas se distribuyen en tres apartados diferentes, que a su vez se organizan mediante un contraste muy marcado, según se indica a continuación:
- 1ª parte (versos 1-8): Las golondrinas que fueron testigo del amor volverán de nuevo pero no serán las mismas.
- 2ª parte (versos 9-16): Las madreselvas florecerán de nuevo en primavera, pero no serán las mismas.
- 3ª parte (Versos 17-24): Las palabras de amor sonarán de nuevo en los oídos de la dama, pero no reflejarán la misma pasión que le transmitieron las palabras de Bécquer.
Si observamos, cada uno de los apartados se desarrolla por contraste, mediante una estructura sintáctica repetitiva: Se trata de tres oraciones coordinadas adversativas, introducidas por el mismo nexo de enlace: la conjunción “pero”, situada al inicio de la segunda, cuarta y sexta estrofa.

(LENGUAJE POÉTICO) En lo que respecta a la forma, en el plano fónico, predomina el tono enunciativo a lo largo de todo el poema, salvo en el último verso de cada uno de los apartados en que hemos dividido la rima. En ese momento, Bécquer rompe el tono enunciativo e introduce una suspensión (el uso de los puntos suspensivos) y una exclamación (“¡no volverán!”, “¡no te querrán!”), que reflejan una fuerte emoción en el autor.
En el plano morfosintáctico encontramos numerosos recursos literarios que emplea Bécquer con la intención de resaltar la idea central: el paralelismo de los tres apartados no hace sino confirmarnos que el amor sentido por los amantes no volverá a repetirse, a pesar de que cada primavera se produzcan los mismos acontecimientos (la llegada de las golondrinas y la floración de las madreselvas). A este fin se encamina también el empleo del polisíndeton en el verso 21 (“Pero mudo y absorto y de rodillas”) con el que se pretende indicarnos que el amor de Bécquer ha sido muy intenso.
En cuanto al plano semántico, destacamos la presencia de numerosos recursos semánticos en la descripción idealizada de la naturaleza que rodeaba la experiencia del amor. Las golondrinas se hacen humanas mediante el uso de la personificación, repetida dos veces (golpean los cristales como si estuvieran jugando aprenden los nombres de los enamorados).
Asimismo, las madreselvas, se convierten en cómplices de los amantes, pues, gracias a una acertada personificación, el rocío del amanecer que cae sobre sus hojas se transforma en lágrimas que tiemblan de emoción.

(CONCLUSIÓN) Bécquer en este poema nos muestra ser un poeta de la estirpe intimista de finales del romanticismo. Lo que prevalece es el sentimiento íntimo e interior. El poema comentado refleja con exactitud la visión romántica de Bécquer: el concepto del amor como una experiencia cargada de dolor y la presencia de una naturaleza idealizada, que se hace eco, al humanizarse, de los sentimientos del poeta. Todo ello expresado a través de metáforas muy elaboradas y de una estructura basada en el paralelismo y el contraste.



Comentario del poema de Pedro Salinas 

Perdóname por ir así buscándote



COMENTARIO DE TEXTO
Perdóname por ir así buscándote
tan torpemente, dentro
de ti.
Perdóname el dolor, alguna vez.
Es que quiero sacar
de ti tu mejor tú.
Ese que no te viste y que yo veo,
nadador por tu fondo, preciosísimo.
Y cogerlo
y tenerlo yo en alto como tiene
el árbol la luz última
que le ha encontrado al sol.
Y entonces tú
en su busca vendrías, a lo alto.
Para llegar a él
subida sobre ti, como te quiero,
tocando ya tan sólo a tu pasado
con las puntas rosadas de tus pies,
en tensión todo el cuerpo, ya ascendiendo
de ti a ti misma.
Y que a mi amor entonces le conteste
la nueva criatura que tú eras.
Localización
Pedro Salinas califica su libro La voz a ti debida como “poema”, es decir, como un todo único e indivisible. Entre los versos aparecen espacios en blanco, formando textos analizables como entidades específicas, pero estas separaciones no coinciden en las diversas ediciones. Este texto cortresponde al fragmento 41 (vv. 1449-1470). Se encuentra, pues, en la segunda mitad del libro. Esta segunda parte ofrece, por lo general, un tono más pesimista que la primera, que se acrecentará en Razón de amor, siguiente obra de Salinas. Al llegar a estos versos, el amor optimista va encontrando obstáculos. El poeta desea lo mejor de la amada, y esta exigencia le acarrea dificultades, hasta el punto de dudar del amor de ella (vv. 1385-1406). Quizás por eso estos versos intentan una “reconciliación” y aclaran sus intenciones.
Análisis del contenido
El poema refleja la búsqueda del “Tú” esencial, de la esencia de la mujer, de su personalidad más íntima y verdadera, escondida detrás de las apariencias. El poeta desea encontrar “tu mejor tú”(v.6), aunque el proceso pueda resultar doloroso (y por eso debe pedir perdón en los versos 1 y 4-). No estamos, pues, ante un amor imposible, pero sí difícil. La necesidad de autenticidad introduce esta dificultad en el hecho amoroso. No se busca a una mujer más, sino al “Tú” ideal, y este proceso puede producir dolor (no olvidemos que el dolor, en la poesía de Salinas, es la “última forma/ de amar” (vv. 2192-93).
Precisamente por este punto comienza el poema: una doble petición de perdón, por la torpeza en la búsqueda (1-3) y por el posible dolor causado (4), aunque siempre con intención positiva, ya que se desea encontrar “tu mejor tú”, el ser escondido en un fondo “preciosísimo” (5-8). A partir de este momento, el poeta habla como si la búsqueda hubiese dado ya fruto (9-12), y se vuelve a iniciar un nuevo proceso de búsqueda, esta vez por parte del tú (13-22), que encontraría su auténtico ser, libre de pasado (17-18) y dispuesto a amar. Se cumple un proceso de purificación de la amada para encontrar su auténtico ser, un proceso de abandono de todo lo anecdótico (se ha hablado de un “misticismo profano” en Salinas: vía purgativa (catarsis) y vía unitiva: unión amado-amada. En este poema es más aprecieble el ascetismo, el proceso de perfeccionamiento). Sorprende el aparente contrasentido del último verso (“la nueva criatura que tú eras”): el poeta busca no a una mujer distinta, sino a la que ya era (en el libro ya asistimos con anterioridad al encuentro amoroso plenos del “tú” con el “yo”) y dejó de ser. Manifiesta la necesidad de recuperar un ser desprovisto de pasado y que transciende lo superficial; es el “ansia/ de irse dejando atrás/ anécdotas, vestidos y caricias,/ de llegar,/ atravesando todo/ lo que en ti cambia,/ a lo desnudo y a lo perdurable” (vv. 838-844; estos versos nos pueden aclarar el sentido del texto que analizamos). El poeta ha visto cómo la mujer, el “tú’, ha ido cambiando (v. 853) hacia lo inauténtico, y él desea recuperarla. Se considera “poseedor” del espíritu verdadero del “tú” (v. 856), pero es ella quien debe buscarse a sí misma..
En definitiva, el poeta desea (en este como en muchos otros poemas en La voz a ti debida) llegar al ser auténtico de la amada, recuperar el amor y, de paso, fortalecerlo y afianzarlo para que ella realice paralelamente el mismo proceso.
La estructura, ya esbozada en la explicación,puede ser resumida en el siguiente esquema:
1-12: Búsqueda por parte del Yo
1-8: Petición de perdón por la búsqueda
9-12: Encuentro del tú esencial
13-22: Búsqueda por parte del Tú. Proceso de catarsis.
Análisis de la forma
Aparentemente, este texto no ofrece muchas dificultades. Es fácil de entender pero en él encontramos aspectos muy interesantes que comentar.
Posee una métrica habitual en los poemas de La voz a ti debida: versos blancos, irregulares, con algunas rimas asonantes (la rima en “e-o” se repite cinco veces: “dentro”, “veo”, “cogerlo”, “quiero”, “ascendiendo”.). Hay doce versos endecasílabos, todos comunes (la mayoría heroicos o melódicos) y seis heptasílabos. En 18 de los 22 versos recae el acento principal en la sexta sílaba. Existe, pues, una fuerte uniformidad rítmica, que hace que podamos considerarla como una Silva de verso blanco. Modalidad versolibrista de la silva libre, en la que se combinan versos que poseen el mismo ritmo (yámbico o trocaico), aunque distinta medida. La silva de verso blanco yámbica, con combinaciones de versos de 11, 7, 9, 5, 14… es una de las combinaciones no estróficas más recurrentes de la poesía contemporánea.Es interesante observar el predominio de versos endecasílabos en la parte final del texto, con lo que la “ascensión” que el poeta le pide a su amada se ve complementada con esta “ascensión” en el número de sílabas de los versos finales.
El poema se inicia con cierta brusquedad fonética. La aliteración de consonantes dentales (vv. 1-3) refuerzan la sensación de torpeza y dolor, nota predominante en estos primeros versos. Esta idea se ve recalcada por los términos usados (“torpemente”, “dolor”).
En el terreno morfosintáctico, se observa una característica típica del estilo de Salinas: existe una gran cantidad de pronombres personales: cinco de primera persona (me, yo), y once de segunta persona (tú, ti, te), además de otros cinco determinantes posesivos (uno de primera persona y cuatro de segunda). La ausencia de nombres propios se justifica porque nos encontramos ante un proceso de búsqueda de esencias (“¡Qué alegría más alta:/ vivir en los pronombres!” -vv.496-497), búsqueda que constituye el eje del poema.
Por el contrario, tan sólo aparecen tres adjetivos: “preciosísimo” (refiriéndose al “fondo”, a la esencia de la amada), “rosadas” (nos remite al canon de belleza clásico; es un adjetivo habitual en Salinas) y “nueva”, en el último verso de este poema (formando una Antítesis.(“nueva”-“eras”) a la que antes aludimos).
El verbo “viste” (v.7) admite un doble significado (de ahí que podamos hablar de Dilogía: puede proceder de “ver” (tu mejor tú, que hasta ahora no has visto) o de “vestir” (tu mejor tú está dentro, no forma parte de tu vestimenta). Los dos sentidos se complementan, aunque es más probable que se emplee con el sentido primero (en correlación con el “veo” del mismo verso). A continuación (v.8) aparece una
Metáfora: el poeta es un “nadador por tu fondo”, un buceador que busca el ser escondido.
Cuando consigue encontrar el ser auténtico (vv.9-10, que se refuerzan con un
Paralelismo sintáctico), describe cómo expondría su logro mediante un<Símil: “como tiene/ el árbol la luz última/ que le ha encontrado al sol”; es decir, intentando aprovechar al máximo cada instante, porque sabe que este momento de plenitud tardará en repetirse. Una antítesis une las dos primeras partes del poema: el verdadero “tú” se encuentra en el fondo (v. 8), y el poeta quiere tenerlo “en alto” (v. 10).
En el verso 12 queda claro qué debe hacer el “yo” en esta búsqueda: su papel es el del árbol, que “le ha encontrado al sol” la lúz. Es decir, el “yo” no es estático, no se limita a recibir, sino que, como el árbol, debe esforzarse para arrancar la luz última.
En la última parte del poema observamos una aparente incongruencia (v.16): la mujer necesitará estar subida sobre sí misma para llegar a encontrarse. Es decir, debe salir de su cuerpo (accidental) para quedarse en lo únicamente esencial. De nuevo percibimos el ascetismo de la concepción amorosa saliniana. Hay que abandonar el propio cuerpo, en un proceso de ascensión. Así es como el “yo” quiere al “tú”: por encima de todo, de su pasado y de sus limitaciones. Representa el amor al tú verdadero pero escondido. Esta búsqueda tampoco será fácil. Requiere un esfuerzo, una “tensión” para lograr ascender “de ti a ti misma”, de ti a tu auténtico “tú”. Las contradicciones quedan resueltas cuando conocemos la concepción saliniana de la relación amorosa, plasmada magníficamente en estos versos.
Conclusiones
Salinas, con un léxico accesible, aparente escasez de recursos y gran profundidad, ha sabido reflejar en este poema su deseo de reencontrar a la amada, de reiniciar una relación que sólo podrá ser fructífera si se basa en la autenticidad. Autenticidad, junto con Belleza e Ingenio, son los pilares básicos de su poesía. Con esos presupuestos ha logrado un poema de gran calidad. No es extraño que Salinas se haya ganado, dentro de su generación, el sobrenombre de “poeta del amor”.

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